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Bajo el título «La mezquita omeya de Córdoba. Cúpula del islam en Al-Ándalus», será presentado hoy en esa misma ciudad andaluza un libro-guía en idioma árabe editado por la Embajada de Qatar en España. Este diario se ha puesto en contacto con dicha Embajada para tratar de conocer sin éxito las claves del contenido, la visión y la finalidad de esta nueva publicación, que sale a la luz tras el reavivado debate sobre la titularidad del templo.
«A la espera de una traducción, lo que habrá detrás es una imagen incompleta del edificio, de su historia y de su actualidad», valora el profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED y especialista en terrorismo islamista Carlos Echeverría, que da por hecho que el libro «intentará transmitir una dimensión exclusivamente musulmana del edificio como mezquita todo el tiempo, sin referencia a su faceta actual de catedral y antes como templo bizantino..., lo que es peligroso porque no se explica la realidad en su totalidad».
Y es que ya a partir del título, -constata el experto- se relaciona esta construcción «con la época omeya en el califato de Damasco, que luego evolucionó hacia independiente, un tiempo de grandes edificaciones como Medina Azahara que evocan el esplendor y que sin duda inciden en esa dimensión exclusivamente islámica de la que hablo». Fue en la segunda mitad del siglo X cuando el califato de Córdoba se convirtió en la mayor potencia política y cultural de Occidente, que alcanzó su supremacía en tiempos de Al-Hakam (961-976), que ejecutó las obras de ampliación de la mezquita.
El sueño de la recuperación
Echeverría, junto a otros investigadores como el profesor de la Universidad Pablo de Olavide y especialista en la retórica yihadista, Manuel R. Torres o Florentino Portero, titular de Historia Contemporánea en la UNED, han subrayado ya la poderosa simbología que la mezquita representa para el islamismo radical dentro del «falso mito de Al-Ándalus» y han alertado del riesgo de que los fundamentalistas acaben «instrumentalizando» el ruido que determinadas ideologías y plataformas están sembrando en torno al templo para espolear el odio.
Pero fanatismo aparte, este diario se hacía eco el año pasado de un debate impulsado por la Diócesis de Córdoba en el Hudson Institute de Washington en defensa de la titularidad de la Iglesia sobre la catedral-mezquita, en la que periodistas, representantes diplomáticos y expertos religiosos se preguntaron sobre el papel de Qatar como posible «financiador» del sueño musulmán de recuperar el edificio. Entre los indicios que se barajaron en voz alta, se citó «un despacho de abogados que trabaja en favor de esta causa en España, y que tiene sedes operativas en Madrid, Londres y Doha». A este diario han llegado también diversas informaciones sobre apoyo económico a grupos y adquisiciones del emirato en Córdoba, que no han podido ser contrastadas por ABC.
Poco hay sobre el libro-guía más allá de lo que figura en la invitación para asistir a su presentación, en la que aparece como autor un reconocido arabista, el profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Granada José Miguel Puerta Vílchez, autor de numerosos estudios entre los que destacan «Historia del pensamiento estético árabe. Al-Ándalus y la estética árabe clásica» (1997), «La aventura del cálamo. Historia, formas y artistas de la caligrafía árabe» (2007) o «Leer la Alhambra» (2010). Junto a él, se menciona que el acto estará presidido por el ministro de Estado de Qatar, Hamad Al Kuwari, y el embajador de Qatar en España, Mohammed al Kuwari en la Casa Árabe de Córdoba, que ha apoyado la edición de la obra.
«Hay una doble intención, hay que darle un toque cultural y enriquecedor, pero el mensaje político que hay detrás de un libro con ese título es indudable», insiste Carlos Echeverría.
El eterno retorno
Fue el pasado mes de septiembre cuando la cíclica controversia en torno a la identidad y la titularidad de la Catedral-Mezquita de Córdoba volvió a resurgir, esta vez en virtud de un informe de expertos que proponía al Tribunal Constitucional declarar contraria a la Carta Magna la inmatriculación del templo por parte de la Iglesia o que, en su defecto, el ayuntamiento iniciase por su cuenta vías judiciales para reclamar la propiedad pública en defensa de un bien público, considerando además que se han lesionado los intereses de la ciudadanía.
Juristas e historiadores coincidieron en criticar las conclusiones del informe. Gloria Lora, medievalista de la Universidad de Sevilla, se remitió a un documento de 1238 de Fernando III que otorgó al Cabildo una serie de propiedades, entre ellas la mezquita. También el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Serafín Fanjul insistió en esa idea: «Desde 1238, casi desde la misma toma de la ciudad, se entrega la mezquita a la Iglesia y allí se establece la sede episcopal».

 

Agencia Idea