Restaurante Bandolero

 

Medina Azabara ha estado recientemente, y después de un milenio de casi absoluto silencio, en el ojo del huracán. Nunca desde su destrucción, allá por el año 1000, y ni siquiera cuando, a partir de 1911, comenzaron los primeros trabajos para rescatarla ha sido tan citada, tan nombrada, tan admirada, todo ello a raíz de la presentación, discusión y aprobación por parte del 424 Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, iniciado en Baréin del 24 de junio, del expediente de la antigua ciudad palatina para entrar en la lista de bienes protegidos universalmente el 1 de julio. Solo la vorágine informativa que desató la votación en medios de todo el mundo y en las redes sociales, además de las posteriores declaraciones de responsables de las

administraciones prometiendo importantes planes, inversiones y mejoras, dan cuenta del despertar definitivo de este yacimiento y de las perspectivas y esperanzas que existen para una nueva época de esplendor mil años después. Un sunami informativo y de expectación no solo en Córdoba y España, también internacionalmente y sobre todo en el mundo árabe.

El espíritu de DC y autores
Y todo eso está muy bien. Por supuesto. Hacía falta un revulsivo proporcional al valor de la ciudad palatina y sopor que pesaba sobre ella, tantos siglos perdida y tantas décadas olvidada salvo para unos pocos y muy honrosos casos. Pero tiene que llegar el momento en que haya que pasar de la euforia a una serena reflexión. Hay que transformar la alegría en eficacia para evitar que todo quede solo en breves fuegos de artificio y, después, en una vuelta al olvido no haría sino multiplicar la desesperanza. Y, precisamente, para impulsar ese tránsito Diario CÓRDOBA quiere contribuir, después del amplísimo despliegue informativo realizado (especialmente los últimos días), con una edición de sus Documentos Córdoba (IX) centrada en la reflexión, la literatura y la ciencia. Es una primera aportación se rena que, además, busca reforzar una de las razones por la que Medina Azabara fue reconocida, la que dice el criterio sexto de la convención fundacional de la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad (Senegal, 1972), el testar directa o tangiblemente asociado con eventos o tradiciones vivas, con ideas o creencias, con trabajos artísticos y literarios de destacada significación universal», amén de que la ciudad palatina cumpla con los otros primeros cinco puntos de la citada declaración fundacional de la lista de la Unesco. De ello se encargarán en este suplemento el exdirector de Medina Azabara Antonio Vallejo, el arqueólogo Pedro Marfil; el catedrático de Historia Medieval de la UCO Ricardo Córdoba; José Cosano Moyano, director de la Real Academia de Córdoba; el catedrático de Arqueología de la UCO, Desiderio Vaquerizo, la académica de la Real Academia de la Historia, María Jesús Viguera Molins; el escritor y catedrático de Lengua y Literatura Manuel Cahete, el doctor y catedrático de Geografla e Historia José Manuel Escobar, dos páginas dedicadas al arte fotográfico de la mano del fotoperiodista de Diario CÓRDOBA AJ. González y artículos institucionales del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez; la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, y el presidente de la Diputación de Córdoba, Antonio Ruiz, además de Alberto Montejo en una entrevista.

Conocer el contexto
Sin embargo, esta edición de DC quedaría coja, incluso descontextualizada, si no se recuerda también los últimos acontecimientos en torno a Medina Azabara, aunque sea remontándonos apenas unos meses, antes de que Antonio Vallejo en estas páginas rememore el largo camino que llevó a la declaración de la Unesco de la antigua ciudad palatina como Patrimonio de la Humanidad.

Una aspiración de 20 años
Al respecto, hay que recordar que ya en 1998, con la Mezquita-Catedral declarada Patrimonio de la Humanidad 14 años antes, cuya declaración se hizo extensiva al Casco Histórico de Córdoba, por primera vez se planteó incluir a Medina Azabara en una lista de precandidatos por parte de España a incorporar a la lista de bienes patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, no sería hasta 2014 la revisión del documento por parte de la Junta que llegaría en el 2016 al Gobierno de España, que en mano de ese año se acordaría en una reunión celebrada precisamente en Córdoba que el complejo arqueológico fuera la única propuesta española ante la Unesco en e12017 a su aprobación definitiva del 2018, lo que ocurrió el pasado 1 de julio, durante la 42* Comisión de la Comisión asamblea celebrada en Baréin del 24 de junio al 4 de julio. Entre medias, la lucha discurrió en dos frentes: por un lado, buscando el respaldo institucional y popular más amplio posible y, en segundo término, con hitos como la visita del evaluador de la Unesco en septiembre del 2017 Attilio Petruccioli, que daría el visto bueno (refrendado después en mayo) pero con dos reparos que leyeron en la propia sesión de debate de la candidatura en Baréin: la presión urbanística irregular alrededor de Medina Azahara y, en segundo término, la falta de compromisos plurianuales de inversiones por parte de las administraciones. Mucho ojo a estas dos circunstancias que señaló Icomos. Y que nadie se haga el sordo. Dentro de cinco o seis años los expertos de la Unesco volverán a Córdoba para volver a juzgar el estado del bien protegido y si se cumplen las condiciones para que siga siéndolo. En todo caso, y volviendo al primer frente de batalla de la candidatura, el de la búsqueda de apoyos, la respuesta fue sencillamente colosal. Aún antes de la campaña Enamórate de Medina Azaharnsla ciudad que brilla, ya llovían las adhesiones en plataformas y foros, tanto físicos como digitales. Posteriormente llegarían los apoyos expresos y unánimes del parlamento andaluz, los ayuntamientos cordobeses, la World Monuments Fund ofreciéndose incluso a financiar la paralizada obra de restauración del Salón Rico, el discurso y saludo de Año Nuevo de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, para todos los andaluces grabado en la propia Medina Azahara, el Pleno de la Diputación en enero, un acto de apoyo con setenta instituciones y colectivos en febrero, el Congreso de los Diputados en marzo, los consejos de denominación de origen cordobeses, los taxistas, las peñas... Hasta Diario CÓRDOBA contribuyó con la edición del primer concurso de pintura rápida Medina Azahara días antes de la declaración.

Apoyo con la cartera
Y un punto importante, porque incluso afecta a que Medina Azahara siga conservando su título de Patrimonio de la Humanidad: muchos de estos apoyos han ve nido acompañados de compromisos de inversiones en mejoras para la ciudad califal y los que quieren conocerla y disfrutar de ella, como la Diputación de Córdoba con un plan de mejora de los accesos, la Junta de Andalucía con un plan plurianual similar al que ha sido aplicado para el conjunto de los dólmenes de Antequera o el Ayuntamiento replanteándose su estrategia turística. Incluso, el ya citado caso de la fundación World Monuments Fund, con 175.000 dólares que, eso hay que reconocerlo, por ahora, una semana después del nombramiento es la única cifra concreta y concretada que ha trascendido públicamente. Del resto, y hasta el momento y sin querer pecar de incredulidad, solo son palabras. Por supuesto, todo ello sin quitarle ningún mérito a las palabras, que, como en el Documentos Córdoba que tiene usted en sus manos, también sirven para reivindicar en toda su magnitud y desde perspectivas muy distintas un bien que ha dejado de ser solo patrimonio de Córdoba y de los andaluces para extender oficialmente su legado a toda la Humanidad y a la Historia.

 

 

Agencia Idea