Los sacerdotes cordobeses José Juan Jiménez Güeto, Fernando Cruz-Conde, Joaquín Alberto Nieva y Agustín Moreno celebraron ayer, a las 7.00 horas, la eucaristía junto al Papa Francisco en su residencia de Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, informa Europa Press.
De hecho, según informó la Diócesis de Córdoba, «hace 25 años que los cuatro sacerdotes, también canónigos del Cabildo Catedral de Córdoba, fueron ordenados presbíteros por el Papa Juan Pablo II, que tal día como hoy (por ayer) realizaba su visita pontificia a Sevilla, para más tarde visitar el santuario de la Virgen del Rocío».


Para los cuatro sacerdotes cordobeses esta jornada fue «uno de los días más extraordinarios» que han tenido la oportunidad de vivir en sus 25 años de ministerio sacerdotal, según explicó el párroco de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad), José Juan Jiménez Güeto, para quien «también ha sido una oportunidad de poder estar cerca del Papa, del vicario de Cristo».
La espera en Roma hasta la celebración de la eucaristía ha sido larga, según dijo, «pero ahora estamos más tranquilos, después de ese momento tan íntimo con el Papa y de esas palabras tan bellas que hemos podido escuchar de él, de ser luz y sal en este mundo con gestos sencillos con nuestro testimonio».
Para el párroco de San Francisco, Joaquín Alberto Nieva, este encuentro con el Papa Francisco supuso «una experiencia muy gozosa», cuando, además, él ha sido el sacerdote encargado de leer el Evangelio durante la celebración eucarística, tras «una noche de ilusión y de espera».
Por su parte, el párroco de La Compañía y rector de la Iglesia del Juramento, Fernando Cruz-Conde, afirmó que fue «una experiencia muy emocionante poder concelebrar con el Santo Padre y rezar por toda la Iglesia Universal, por todas las preocupaciones e intenciones del Papa y recordar nuestra bendición por el antiguo Papa y sentirnos muy unidos al ministerio del sucesor de Pedro», en una ceremonia que destacó por su sencillez, junto al Papa Francisco, que «tiene muy presente a Córdoba y a las Carmelitas de Lucena», para las que envió recuerdos.
Por último, el párroco de Santa María Madre de la Iglesia, Agustín Moreno, destacó también el tono afectuoso del Papa Francisco durante este encuentro y el impulso a sus magisterios sacerdotales a través de sus palabras, porque les ha animado durante la predicación del Evangelio «a ser sal y luz para el mundo», concluyendo su encuentro cuando los canónigos han entregado al Santo Padre el libro La Catedral de Córdoba, de Manuel Nieto Cumplido.