Restaurante Bandolero

 

El guía de la APIT de Córdoba tiene la obligación, por su titularidad otorgada por la Junta de Andalucía, de saber conducir a su grupo de visitantes. Y entrando en la bella ciudad de Lucena podemos descubrir sus múltiples atractivos. Entre ellos está la ermita de Nuestra Señora del Valle, del XVI y que fuera monasterio de Franciscanos Alcantarinos. Un Sagrado Corazón de Jesús bendice al grupo e indica el camino hacia el centro de Lucena por la calle de San Pedro Mártir, en la que se encuentra la iglesia del mismo nombre con la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. En la misma calle radica la Casa de los Mora y el monumental Palacio de los Condes de Santa Ana. Y un trecho más adelante destaca la t úpula de la Iglesia Conventual de San Martín de las Madres Agustinas Recoletas. El informador turístico tiene que demostrar sus conocimientos históricos de un pasado en el que se dan la mano las etapas

romana, visigoda, árabe, judía y cristiana. Junto a la Iglesia de San Martín está uno de los más bellos edificios civiles, que acoge la sede del Círculo Lucentino y que fuera Palacio del Marqués de Torreblanca. A pocos metros, en la plaza del Coso, está el Castillo del Moral, sede ducal de los Medinaceli, donde se encerró al rey moro Boabdil, tras su apresamiento por el lucentino Martín Hurtado en la Batalla del Arroyo de Martín González. También en el Castillo se encuentra el Museo Arqueológico y Etnográfico, que ofrece bellísimas piezas del brillante pasado. Desde allí podemos bajar hasta la Iglesia de San Mateo. Sus portadas góticas y renacentistas, de Nuestra Señora de San Miguel y San Mateo, fueron realizadas por Hernán Ruiz I, II y III. En su interior, sus pilares, sus crucerías, sus artesonados mudéjares, además de su retablo manierista de Jerónimo Hernández y Juan Bautista Vázquez contrastan inimaginablemente con la exuberancia del barroco lucentino, mezcla de yeserías y espejos en su sagrario, realizado por Leonardo Antonio de Castro, quien creó escuela en el sur de la provincia, siendo su mejor difusor Francisco Hurtado Izquierdo. Al salir, por la Calle Flores, el guía conducirá al grupo hasta el antiguo barrio histórico, donde convivieron distintas culturas y se encuentra la parroquia de Santiago, patrón de España. Santiago es un ejemplo de barrio artesano y en él perviven las reminiscencias de los alfareros. La monumentalidad de Lucena no puede circunscribirse a un artículo periodístico y cuenta también con el bellísimo Convento de la Madre de Dios. Se trata de una fundación franciscana de 1558, con un artístico claustro. Merece la pena visitar también la Iglesia de San Juan Bautista, la del Carmen, o la de Santo Domingo, sin olvidar las ermitas de la Aurora o de Dios Padre. No sería justo terminar este trabajo sin recordar el Santuario de la Virgen de Araceli, otra joya monumental. Se construyó en 1562 por mandato de don Luis Fernández de Córdoba, cuando este segundo Marqués de Comares trajo de Roma a esta Virgen. Es el santuario más venerado por los lucentinos, de ahí que desde entonces se cante siempre el siguiente estribillo: "Si te llamas Araceli no llores ni tengas pena, porque Araceli se llama la patrona de Lucena". 

 

 

Agencia Idea