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Los secretos de Estado están condenados a incorporarse al relato de la historia tarde o temprano. Así ocurrirá con las cartas cifradas entre Fernando el Católico y el Gran Capitán. El secreto diplomático -«arcana imperii» para Tácito- es además uno de los ingredientes principales de la creación del Estado moderno, que nació justo en ese momento de la historia en el que España cobró un gran protagonismo en el mundo. De ahí la importancia que grandes historiadores conceden al conocimiento de estas cartas de principios del XVI. Ayer ABC hizo pública la investigación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que ha termina= do con el secreto de las cartas de Fernando el Católico al Gran Capitán. Ahora es el turno de los especialistas.

JOSÉ ENRIQUE RUIZ-DOMÉNEC

felicitaba ayer al CNI por el hallazgo «revolucionario que permite conocer la trama detrás de acontecimientos históricos». «Hoy es un día de enhorabuena para España, porque conocer bien el pasado es certificar el futuro», dijo.

 

MANUEL LUCENA, investigador del CSIC, afirma: «La monarquía española fue la inventora en muchos sentidos, que hoy se nos escapan, del Estado moderno. El valor del secreto y la defensa de la comunidad política como obligación de los gobiernos aparecen en esta fascinante serie de documentos. Que además cinco siglos después de fabricados sean descifrados por nuestro Centro Nacional de Inteligencia nos debe llenar de orgullo. Y también ilumina nuestra continuidad como nación bajo diferentes formas políticas».

GEOFFREY PARKER da la enhorabuena a ABC por la noticia: «En Simancas me he encontrado con cientos de cartas codificadas sobre todo en las series de Estado. Incluso hay un legajo lleno exclusivamente de cartas cifradas desde 1504 a 1639, con la signatura apropiada, Estado O». Parker recuerda que «Felipe II no solo usaba muchos códigos, sino que (al menos) en una ocasión él encriptó personalmente un documento» que figura en su libro «El Rey Imprudente». También ha visto «muchas páginas tipo "piedra Rosetta", además de la que ABC mostraba y de la mencionada de Felipe II, con fragmentos descifrados».

HUGO O'DONNELL, director de la Monumental Historia Militar de España, habla de «una enorme aportación a la historiografía. Ruptura de un muro tantas veces infranqueable ya que los autores de los escritos se han empleado a fondo por que lo fuera. Para la historia militar el descifrado de cartas y mensajes urgentes pueden aclarar decisiones últimas incomprendidas». Por todo ello invita «a los meritorios y afortunados investigadores del Centro Nacional de Inteligencia a aplicarse igualmente a otra documentación
como la correspondencia cifrada entre Felipe II y los duques de Medinasidonia y Parma con ocasión del 430 aniversario de la mal llamada "Armada Invencible"».

RICHARD L. KAGAN, hispanista y asiduo de los legajos de Simancas, ve la correspondencia secreta como «un cóctel complicado de cartas, billetes cortos, relaciones largas y más. Solía estar redactado en castellano para facilitar comunicaciones entre el rey, sus secretarios, y los consejeros encargados con la formulación de la política internacional y las estrategias militares». En su opinión el trabajo de «cracking del CNI permitará a los historiadores, por primera vez, abrir la caja de Pandora que contenía por lo menos parte de los arcana imperii de un monarca cuya política, tanto nacional como internacional, servía como el modelo para El Príncipe de Maquiavelo».

MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, desde la Real Academia de la Historia afirma que «es un logro importante el descifrado de las cartas por el CNI. A la luz del reportaje de ABC parecen muy interesantes. Las cartas diplomáticas de esta época se han ido publicando desde hace más de cien años, hay más de mil entre 1480 y 1512, que forman el contexto en el que hay que interpretar y valorar las que ahora se transcriban gracias al CNI. Las cartas cifradas aportan una documentación más viva que las cartas diplomáticas oficiales, añaden un elemento muy relevante al investigador. Tal vez se pueda después intentar lo mismo con nuevos fondos, como el del Archivo de la Corona de Aragón, Simancas o el propio Archivo de la Real Academia de Historia, donde el otro día estaba manejando algunas, de Fernando el Católico a Fernando de Rojas, su embajador en Roma en estos años, hasta 1507».

ALFREDO ALVAR, historiador del CSIC, confiesa que «los cifradosson algo (me llena nuestros archivos. En 1950, J.P. Devos publicó un mamotreto de las cifras de Felipe II, siete u ocho. En un archivo que hay en Ginebra precisamente de los Fernández de Córdoba, entre otras familias, yo mismo encontré hasta doce cifras generales. Pero es importante el trabajo del CNI. Para nosotros los investigadores si no tenemos la información descifrada al lado resulta una tarea imposible. El trabajo es soberbio en ese sentido».

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR, catedrático de Deusto, afirma que desde la «tradición cultural de ABC, no me extraña que la Historia ocupe una portada pero tiene más valor hoy, en una época de trivialidad, de insoportable levedad del saber». Convencido del término «patriotismo cultural», para el autor de la «Breve historia de España» existe hoy una «gran batalla cultural: hacer vivir a los españoles su gran Historia, que es la que fomentaría nuestra conciencia nacional, debilitada por el pesimismo y las maquinaciones de los separatistas».

HENRY KAMEN, hispanista, no quiere «exagerar la sorpresa sobre estos temas. El uso de cifras es universal. Los documentos mencionados no cambian nada en lo que se sabe de los datos históricos. Me parece perfecto que el CNI ayude a los investigadores en materia histórica. Reconozco mi ignorancia total en temas de cifrado. Cuando he trabajado en archivos siempre me he visto obligado a evitar esta clase de documentos. En EE.UU., conozco a un investigador que emplea su entrenamiento militar para sacar cosas donde otros no hemos dado con nada».

ENRIQUETA VILA, de la Real Academia de la Historia, valora «saber cómo se comunicaban y en qué términos, que puede ser un hallazgo relevante para profundizar en el meollo de los acontecimientos que se trataban. Habrá que esperar qué nos deparan esas otras cartas que aún están calladas. Entre los papeles de Archivo General de Indias, encontrar documentación cifrada se convierte en una aventura de años. Entre los personajes que la usaron podemos ir desde Colón y Cortés hasta un pirata holandés al que mataron en el Pacífico y tenía un libro cifrado cuyo contenido se negó a revelar diciendo: "Este es mi tesoro y se muere conmigo". Aún creo que no se ha podido leer».

 

Agencia Idea