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Helvia Paulina nació alrededor del año 20 antes de Cristo en la ciudad de Urgavo, actualmente Arjona, en Jaén, perteneciente a una familia rica e ilustre de Itálica que se asentó en el Valle de la Bética conocida como los Helvios. Helvia y su hermanastra Marcia fueron educadas siguiendo la tradición romana: ser futuras esposas y madres obedientes y con suficientes conocimientos para llevar su propia casa o domus.
Contrajo matrimonio a los 14 años con Marco Anneo Séneca, conocido como El Retórico o El Viejo, mucho mayor que ella. Era ecuestre o caballero, es decir, el segundo rango en importancia después del de senador. Fue una especie de alianza para estrechar lazos con los habitantes de las tierras conquistadas. Esa unión trajo a Helvia a Córdoba, ciudad a la que estaría siempre muy unida pese a su agitada vida. A pesar de la diferencia de edad, el matrimonio fue bien avenido y fecundo: Novato, Séneca y Mela.


La fórmula jurídica bajo la cual se celebró el matrimonio se denominaba sine manu, que mantenía la tutela de la mujer bajo el dominio paterno, otorgándole independencia respecto a su esposo. Pero la verdadera libertad para disponer a su antojo de su patrimonio le llegó con el nacimiento de su tercer hijo, ya que el emperador Augusto decidió promover la natalidad mediante la adopción de una serie de medidas que incluían, entre otras disposiciones, el denominado ius trium liberorum, un derecho que liberaba de cualquier clase de tutela a las mujeres con más de tres hijos. Así, podían ocuparse libremente de sus negocios y patrimonios sin la autorización o mediación de ninguna figura masculina.
Con su primogénito, Marco Anneo Novato, viajó hasta Roma, donde éste se consolidó como magistrado, conservando el apellido materno, hasta ser adoptado por un amigo de su padre y pasar a llamarse Marco Junio Galion. El pequeño, Lucio Anneo Mela, por decisión propia, se quedó en Córdoba cuando Helvia se trasladó a la capital del Imperio, ya que Augusto César le mandó llamar movido por la fama de alto ingenio que, aún en su niñez, ya mostraba Séneca. Interesada en la filosofía y con inquietudes intelectuales, comenzó a estudiar con sus hijos y con los filósofos Soción y Atalo, pero su marido se opuso, pues consideró que era muy perjudicial para la moralidad femenina.
Con unos 40 años quedó viuda y volvió a vivir con su padre. Continuó administrando sus propios bienes y los de sus hijos, a los que había ayudado a que prosperaran en su carrera como magistrados. Pasaría los diez meses de rigor del luto y partiría después hacia a Roma con su hijo mayor, Marco Anneo, para reunirse allí con su hijo Séneca, quien residía en casa de su tía Marcia y que ya se había convertido en un importante personaje dentro de la vida política romana.
El año 41 d.C. vivió la muerte de Calígula y la subida al trono imperial de Claudio en contra de la opinión del Senado. Séneca, uno de sus miembros más prestigiosos fue condenado al destierro por el nuevo emperador, víctima precisamente de su brillantez como orador y acusado por la emperatriz Mesalina de haber mantenido relaciones adúlteras con Julia Livila, la hermana de Calígula y sobrina del emperador Claudio. Así, Helvia, tuvo que ver marchar a su hijo a la isla de Córcega contra su voluntad.
Fue durante el exilio cuando el gran erudito cordobés escribió su Consolación a Helvia, una obra en la que ensalza a su madre y gracias a la cual sabemos un poco más de su vida. Así, descubrimos su carácter fuerte e íntegro y la profunda vinculación de su hijo con ella. Le agradece su papel como madre, desmenuza sus adversidades, la alaba por sus aciertos al administrar la economía de sus hijos, y entre otras, pone de manifiesto el veto que sufrían las mujeres de su época en el acceso a la cultura, recomendándole que se refugie en sus estudios para superar las adversidades.
A su vuelta de los seis años de destierro (el castigo le fue levantado por la nueva emperatriz Agripina, hermana de Livila y madre del futuro emperador Nerón, de quien el propio Séneca fue preceptor), no se conocen más escritos que hicieran referencia a su persona.
Sí algunas noticias referidas a su vejez, que la sitúan en Roma rodeada de nietos, como Novatila (hija de Novato), a quien Séneca le pide que instruya, y Marco (posiblemente, el gran poeta Marco Anneo Lucano, hijo de Mela y de esposa Acilia).
Fue una mujer fuerte, instruida, esposa y madre de filósofos, abuela de poetas y gran mujer en la Roma que discurre entre el final de una era y el comienzo de otra, dónde Córdoba ya comenzaba a resplandecer. Falleció en la primera mitad siglo I d.C.
Veintitrés siglos después de su existencia, la capital de la Bética, rotuló una calle con su nombre. Arjona ha construido un monumento en su memoria en un lugar destacado, realizada por los hermanos Expósito Conde.
Para confortar a su madre, Séneca escribiría en su Consolación a Helvia: "me parecía que quedaría libre de todos mis disgustos si lograba, ya que no secar tus lágrimas, contenerlas al menos un instante".

 

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