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La filóloga e investigadora Amelia de Paz pronunció este martes una ponencia bajo el título «El barrio de Góngora en 1607», a lo largo del cual desveló sus últimos hallazgos sobre la vida del poeta cordobés Luis de Góngora. Esta conferencia, que se desarrolló en la Casa Góngora, es la primera de un ciclo de tres que lleva por título «Robert Jammes, gloria de Francia ¿cuándo hijo adoptivo de Córdoba?» y que pretende servir como homenaje al hispanista francés que en abril del próximo año cumplirá 90 años. Jammes ha dedicado dos tercios de su vida al estudio de la figura del poeta cordobés.

Joaquín Roses Lozano,_director de la Cátedra Góngora, presentó el acto reivindicando la figura de Robert Jammes, para a continuación dar paso a Amelia de Paz. La filóloga desgranó de manera contundente las novedosas revelaciones que ha podido obtener tras estudiar al detalle diferentes escritos inquisitoriales. Destacó que la mayoría de los archivos de la Inquisición que existían en la ciudad fueron quemados durante la invasión francesa. Por este motivo, De Paz manifestó que los documentos que se conservan en la actualidad «son de un gran valor histórico». Además, la filóloga puso de manifiesto que «casi todos estos archivos se encuentran hoy en Madrid», concretamente en el Archivo Histórico Nacional. Del tribunal de la Inquisición de Córdoba han sobrevivido importantes documentos como registros de cuentas, informaciones de limpieza, pleitos o visitas de inquisición, entre otros. La gran mayoría de estos legajos históricos fueron transferidos a la capital madrileña desde la delegación de hacienda de Córdoba. Sin embargo, uno de estos documentos se quedó en Córdoba, concretamente un padrón de la conocida por entonces collación de San Bartoloiné. El escrito, que se conserva en el Archivo Histórico Provincial, «es un documento bastante importante para arrojar luz sobre como era la vida de Góngora», en palabras de la propia filóloga. Estos archivos de la Inquisición son de una gran riqueza, ya que los registros de los inquisidores «relataban con gran minuciosidad todos sus procesos». Además de quedar constancia del lugar donde pudo residir el poeta, el escrito recoge también el nombre y la profesión de hasta 270 vecinos de la propia collación. De hecho, llama poderosamente la atención que en esta zona de la ciudad convivían toda clase de estamentos sociales. Estos son los únicos padrones donde aparece el nombre del poeta de todos los que se conocen, siendo este uno de los mayores alicientes para los estudios gongorinos. Dicho documento quedará expuesto en el Archivo Histórico Provincial a partir del próximo jueves, día 20 de octubre. No es la primera vez que Amelia de Paz arroja luz sobre la vida de Góngora y su época, pues ya en 2011, descubrió un autógrafo, hasta entonces desconocido, mientras investigaba sobre un proceso inquisitorial ocurrido en Córdoba en 1579. Ella misma narró los detalles de aquel hallazgo en su libro «Todo es de oídas», donde reproduce el proceso de Góngora contra el inquisidor de Córdoba Alonso Jiménez de Reinoso. A lo largo de su actividad investigadora, la hispanista Amelia de Paz también se atrevió a desmontar el bulo del enfrentamiento entre Góngora y Quevedo en 1999, a publicar el testamento de Cristóbal de Heredia, administrador del poeta y desvelar, así, una Córdoba olvidada o a descubrir, gracias a un documento notarial hallado en los Protocolos de Góngora, las finanzas de Góngora durante su etapa madrileña. En la actualidad, prepara una antología poética de Góngora para la Biblioteca de la Real Academia Española.

 

 

Agencia Idea