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Córdoba Capital del Califato Omeya Abd-Al-Rahman III proclamándose Califa en Córdoba, dispone ya del poder absoluto para disponer de la justicia y ser el auténtico árbitro infalible contra el cual y contra sus decisiones, no cabe recurso alguno. A partir de ese momento Córdoba iniciará una etapa de grandeza en su evolución histórico-política, artística y sobre todo cultural, única en Occidente, durante los siglos X, XI, XII y XIII, cuya importancia se irá descubriendo, a lo largo de esta obra.

Entre todas las fuentes manejadas para dar a conocer mejor la personalidad del primer Califa de Córdoba, quiero traer a mis lectores la que considero más acertada y que es a mi juicio la más exacta: de Nieto Cumplido «Al-Nasir Li-Din-Allah, (el que combate victoriosamente por la religión de Allah), no fue innovador en la administración d Estado como había sido Abd-Al-Rahman II. Aceptó los cuadros administrativos heredados,reestableció por algún tiempo el cargo de Hayib, mermó las atribuciones de los Visires y mantuvo la organización de la hacienda. La exigente ordenación de ésta,permitió tener unos ingresos anuales a favor del Tesoro Público de 5500 Dinares que hay que poner en relación con el millón de Dinares anuales que percibía Abd-Al-Rahman II,a los que hay que añadir los tres cuartos de millón anuales que formaban la renta personal del Califa. En el 951, se contaba además con una reserva calculada en 20.000.000 de Dinares (2.000 quintales de oro). Como Capital del Califato de occidente, Córdoba y los cordobeses fueron sin duda, los primeros beneficiarios de este trasiego de contribuciones y de las inversiones públicas que con estas inversiones monetarias se hicieron....»: Y en este sentido, aunque la Córdoba del Califato, en esa época, tuviera el millón de habitantes que mucha gente ha asegurado,incluyendo Medina-Al Azahara del primer y segundo Califa, y Medina Al-Zahira de Almanzor, lo que debe de quedar claro para todo el mundo, es que, además del 80%de musulmanes que habitaba en la ciudad,habría además, un 10% de mozárabes y un 10% de judíos. Quiero decir con ello, que a través de la arqueología sabemos que la Córdoba Califal fue inmensamente mayor que la Córdoba actual que no llega a los 350.000 habitantes.

Un texto del momento que recoge las afirmaciones que aquí traigo y que fue escrito por Ibn Hawqal, espía al servicio del Califa Fatimi del norte de África dice: «Córdoba es la ciudad más grande de Al-Andalus que no tiene parangón en el Magreb y más el que cualquier otra de Mesopotamia, Siria, Egipto, por la cifra de su población, la extensión de su superficie, el gran espacio ocupado por el gran número de baños, posadas,la arquitectura de su Mezquita, Aljama, hay grandes fortunas y el lujo se manifiesta de diversas maneras, como son los tejidos y vestidos preciosos en lino flexible o en seda muy fina....».

Abd-Al-Rahman III construyó además de Medina Al-Zahara, el Alminar, y el Patio de las Abluciones actual, el gran Zoco,la Casa de Correos, el Acueducto que traía agua potable a las calles de la Medina y construyó igualmente la Mezquita de Abi-

Harum, hoy el Convento de Santa Clara a punto de restaurarse y ponerse en valor. Recuérdese que Abd-Al-Rahman III fue Califa desde el 929 hasta su muerte 961.

Según Leví Provenzal, a la muerte del Califa (16 de octubre 961) «Córdoba era una gran Metrópoli, rival de las grandes ciudades del Oriente, sobrepasando en mucho a cualquier otra ciudad de la Europa Occidental, gozando en todo el mundo mediterráneo de una reputación y de un prestigio solo comparable al de Constantinopla....»

 

Agencia Idea