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Música Otra de las manifestaciones más importantes que como enseñanza se practicaron en nuestro centro cultural fue la musical. Ya desde la época del Emirato del siglo IX el famoso ZIRYAB venido de Bagdad expresamente fundó el primer conservatorio de música, único en su género, en el que estaba implantado un plan de estudios en tres grados distintos que después fueron desarrollados en la Mádraza. El primer grado era el estudio del ritmo, el metro y las letras de canciones enseñadas con acompañamiento de instrumentos musicales, -precedentes de  nuestros villancicos-; segundo, el dominio de la melodía; y tercero una introducción a las glosas que iban a acompañar después a cada Zejel, Harcha y Muwaschaja. Tenían un método ingenioso de enseñar a los cantores.

 

 

A éstos se les hacia sentar en un cojín redondo alrededor de una columna cualquiera donde está sentado igualmente el Falha-Al--Mencu (posible origen etimológico de nuestro flamenco) que era en realidad el profesor de música, quien obligaba a los alumnos a emplear su voz al máximo. Si veía que ésta era débil, le ataba un turbante alrededor de la cintura para que aumentara su potencia y si el estudiante tartamudeaba o apretaba los dientes, le metía en la boca una pequeña pieza de madera para abrir sus mandíbulas, ordenándole que pronunciase ciertas palabras, y si lo hacia claramente era admitido en la escuela de la Madrazá.El primer maestro de música fue aquí Ibn Firnas s. IX después del ya citado Ziryab. A éste le siguió Isbn Abd-Rabbih quien escribió el famoso tratado de canciones al que solamente supero el de Ibn Bachchah, cuyo libro sobre música fue empleado más tarde por el gran Averroes del que hablaremos en el próximo punto.

Finalmente, tan solo decir que a los musulmanes les debemos en la materia de la música el conocimiento de muchos instrumentos musicales de los cuales más importantes son: el laúd, el arpa, la cítara, la pandereta, el tambor y sobre todo la guitarra, configuran otra de las oportunidades culturales más desarrolladas de la civilización musulmana.

A este respecto, en resumen, se puede afirmar que la música, el canto, la poesía y el baile son los ingredientes antropológicos que expresados por este pueblo ya cordobés, quien simbolizado con el judío, echarán a andar, una expresión popular a la usanza medieval de los trovadores y juglares europeos que, con la aportación del folclore gitano posterior que se introducirá en la Península Ibérica por la Granada de finales del S. XV en época de los Reyes Católicos, todo ello, simbiotizado a las aportaciones posteriores de la personalidad andaluza de los siglos XIX y XX constituyen hoy el más puro arte del FLAMENCO, cuya etimología decíamos más arriba parece venir del vocablo árabe Falah-Al-Mencu.

 

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