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El actual Alcázar de los Reyes Cristianos del que hablaremos más adelante se encuentra situado sobre el lado suroccidental del que fuera realmente Alcázar Omeya, aunque del mismo, a decir verdad, no sabemos aún lo suficiente, ya que, muchas veces en el estudio de las fuentes epigráficas árabes, como dijeron recientemente, Ana Labarta y Carmen Barceló se han confundido a menudo con la Palatina AlZahara.

Alcazar Sabemos sin embargo que, el lugar que ocupó dicho Alcázar Omeya en época ca lifal, fue en principio el lugar escogido por Julio César, édil de Córdoba, (68 a.J.C.) para construir su «Aduana», edificio de carga y descarga en el río llamado pocos años más tarde Baetis.

Demostrado ello por el estudio arqueológico realizado en torno a una columna «in situ», su cata arqueológica en cuadrícula, nos permite saber igualmente, de la existencia de un primer palacio de origen visigodo empleado por don Rodrigo, Conde de la Bé tica y último rey cristiano habitando en esta ciudad de la que salió para ser derrotado en el año 711, en la decisiva batalla del Guada lete, también llamada de la Janda.

En un breve repaso al origen histórico emiral de dicho alcázar sabemos, que en el año 785 Abd AlRahman I se instala en el palacio de don Rodrigo, tras las consabidas adaptaciones y restauraciones. Este ejemplo

lo seguirá más tarde Hisham I, quien a su vez manda construir dos pequeñas mezquitas gemelas en la parte sur del alcázar emiral, y muy cerca de la «Rawda» o cementerio que los gobernantes anteriores del Emirato Dependiente habían utilizado, tal como se demuestra por el entierro del Emir sirio Balch, en lo que es hoy la calle de San Basilio del barrio del Alcázar al que se llama «Viejo».

No será hasta la época de Abd AlRahman II cuando se construye un magnífico mirador al que se llegaba por una curiosa escalera de caracol situada en la puerta principal de los jardines del alcázar de hoy, y donde por primera vez se van a construir ya, (siglo IX) los primeros hamman (baños) reales en el alcázar.

Otras fuentes epigráficas, en este caso cristianas, la de San Eulogio, nos informan de conducciones de agua potable y de un primer pasillo levadizo que comunicaba la mezquita con el alcázar emiral, mandado construir por Abd Allah, quien a su vez, mandó construir la famosa puerta «Bab alSudda», en el lienzo meridional que fue el de la justicia, ya que daba entrada al salón donde se administraba realmente la justicia en dicho alcázar.

Siendo Abd AlRahman III en el 912 aún emir, se construyó el Salón del trono, se reformó la Fuente del Caño, la «Puerta de la Celosía» y ya en el 957 se inauguró un camino nuevo que comunicaba el lienzo Sur de este alcázar con el exterior de la Mezquita.

De igual forma sabemos que la construcción de la «Dar alRawda» o cementerio califal realizada por alarifes orientales fue construida entre los años 945 y 946.

De aquí que, sepamos igualmente que, durante la visita a la ciudad Califal, según nos informa Ibn Hayan, durante la estancia del monarca cristiano Ordoño IV, realizada en el año 962, éste ocupó las estancias de la zona sudoeste del alcázar árabe califal, visitando igualmente la tumba de Abd Al Rahman III.

Todos los anales palatinos que nos hablan de la ampliación de la Mezquita Aljama en la época de AlHaham II informan, al mismo tiempo, de un nuevo Sabat o pasadizo que comunicaba la alMaqsura de la misma con este alcázar omeya califal, y al mismo tiempo, con otras dependencias hoy desaparecidas, tales como: el salón en el lado occidental del mismo (Dar al Rawda), el salón llamado de AlZahara en memoria de la Palatina de su predecesor, de la «Casa Perfecta», también conocida como de los Visires, del Palacio del Viento, de los aposentos del Funcionariazgo, la «Casa de los Infantes» y las Galerías del Oratorio.

Sabemos igualmente que, el caudillo Almanzor ordenó fortificar todo el alcázar, construyendo una nueva muralla y foso alrededor, tapiando la puerta que se conocía con el sobrenombre de Hierro.

Ya sabemos que en época de Hisham II, este califa, abandonado en AlZahara, no fue capaz de evitar la «Fitna» o guerra civil y los beréberes camitas chiítas, destruirán no solamente ya este alcázar omeya califal, sino igualmente, AlZahara, AlZahira, la Arruzaifa, respetando sin embargo una gran parte de la AlMedina y una pequeña parte de la AlXerquía. Será en la época Taifa de la que hablaremos a continuación cuando se reconstruirá una buena parte de este alcázar, reformándose al mismo tiempo los baños, no solamente los del interior del propio alcázar cristiano de hoy, sino los del exterior, en el actual Campo Santo de los Mártires y que reseñaremos más abajo.

 

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