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La «Real Ruta Fernandina», quedaría inconclusa y no se podría denominar así, si no estuviéramos seguros que el estudio deberá de concluir, espero que felizmente para el lector y visitante amigo que de verdad esté interesado este tema apasionante, en la «collación » de San Nicolás de la Ajerquía, hoy desaparecida.

San Nicolás de la Ajerquía Al no poder realizar el estudio ocular de esta última collación, hemos de valernos de alguien que es, según mi criterio, el especialista cordobés número uno en este aspecto que aquí estamos tratando. Sus trabajos dedicados a Córdoba en la Baja Edad Media en general y en este caso a la collación de San Nicolás de la Ajerquía, en particular, así lo atestiguan.

Me estoy refiriendo a Escobar Camacho, José Manuel que en su obra: «La Vida Urbana Cordobesa: El Potro y Su Entorno en la Baja Edad Media», al hablar de los límites de San Nicolás, dice lo siguiente: «al norte se encontraba la collación de San Pedro: calle de Don Rodrigo, parte de la acera norte de la calle del Potro, (desde la calle del Baño hasta la de la Candelaria, cuyos nombres no aparecen), -se está refiriendo al Plano de los Franceses del año 1811-, y parte de la acera este de la calle Candelaria, calle del Tornillo y acera norte de la calle Maese Luís.

Al oeste, la collación de Santa María, integrándose en San Nicolás las dos aceras de la calle de la Feria».Descripción geográfica y urbanística que nos permite adentrarnos bien en el conocimiento exacto de esta última collación.

San Nicolás de la Ajerquía Previamente hemos de recordar, que esta collación no ha de confundirse con la de San Nicolás de la Villa. Ambas, no obstante, bajo la advocación del mismo Obispo San Nicolás, nacido en el siglo IV, en la ciudad de Licia, y gran taumaturgo, cuyo culto se extendió por toda Europa, por los muchos milagros que realizó, empezando su actividad en el Concilio de Nicea (año 325 d.C.), posible compañero de nuestro inmortal cordobés Osio, aunque no podamos afirmarlo con exactitud, y gran obispo que libró a tres doncellas de la prostitución y resucitó a tres niños ahogado en un pozo, razón por la que en sus atributos ornamentales y episcopales, se advierte en la representación de una ancla, como protector de los marineros. En relación a esto, Escobar Camacho escribe: «La devoción a San Nicolás estaba muy extendida en las ciudades medievales, llevando su nombre una collación en Ávila, Burgos, Toledo, Salamanca, Segovia, y Sevilla.

En Córdoba, debido probablemente a la devoción de los pobladores o a la propia devoción del rey -se está refiriendo a Fernando III- existían dos collaciones bajo su advocación: una en la Villa y otra en la Ajerquía, documentadas desde el siglo XIII».Esta collación, sigue diciendo Escobar Camacho: «que será con el tiempo un gran centro comercial y la zona principal de la prostitución en la ciudad, será consagrada a este santo, cuyo culto se encontraba muy extendido por el interés de los propios comerciantes ».

En nuestro intento de facilitar al lector y al visitante una visión completa de esta «Real Ruta Fernandina» hemos de realizar una investigación en diversas fuentes que obligan a cambiar de escenario, de archivo a biblioteca o de documento original a una bibliografía especializada. Y sobre todo en este caso de la Collación de San Nicolás de la Ajerquía, hoy totalmente desaparecida.

San Nicolás de la Ajerquía Razón por la que, con más ahínco quiero profundizar en su estudio y dar a conocer en este trabajo todo lo que sabemos de ella.

Al estudiar de nuevo el Plano de los Franceses, sabemos que, el templo de San Nicolás de la Ajerquia, ya desaparecido, se encontraba en la Plaza de San Nicolás del Río. Es decir al final de la C/ Badanas hoy, que en el siglo XV se llamaba la de la Pellejería, próximo al Guadalquivir, y cerca de la muralla que separa la Medina de la propia Ajerquía, por lo cual, la Puerta del Sol, la de la Pescadería o Arquillo de calceteros existentes ya antes de la Reconquista y conocidas con los nombres de Puerta Nueva de Hierro o de Zaragoza, nos permiten comprender la importancia estratégica que tenía dicho templo en dicha collación.

 

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