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La collación de Santiago, desde el punto de vista geográfico y urbanístico es, a decir verdad la más pequeña de las catorce, aunque no por ello deje de ser importante y atractiva para su estudio en la lectura o en la visita histórico-artística y cultural.

Santiago Los límites de la misma los encontramos siguiendo el antiguo «Plano de los Franceses », desde la Puerta de Baeza situada en el lienzo Este de la antigua muralla almohade, prolongándose por la C/ Sol, que en el siglo XV se llamaba C/ Mayor y también de Baeza, para seguir hasta la Plaza del Potro, donde se encuentran hoy las calles actuales de Lineros y Lucano muriendo esta collación en la Cruz del Rastro donde se encontraba la antigua Puerta de la Pescadería. Se ha de citar igualmente, cerca de esta collación, la Puerta de Martos, llamada también en el Plano citado Puerta del Sol, lugar donde finaliza la actual calle Ronquillo Briceño. El itinerario de las collaciones tiene un sentido geográfico, además de histórico-artístico y cultural que ayudará mucho mejor al visitante que, inteligentemente, se dejará «guiar» por un experto profesional. Esta parroquia es, también, un ejemplo claro de transformación de antigua mezquita en iglesia, tal cómo lo atestigua claramente la existencia aún en el interior de su antiguo alminar. En 1979, un incendio obligó a la restauración del templo y no se abrió al culto hasta el 1990. Su fachada es del siglo XIV, realizada en piedra con un arco rodeado de arquivoltas descansando sobre pequeñas columnas con capiteles decorados con bellos elementos vegetales y curiosamente con pequeñas figuras humanas. Sabemos que el templo en su origen tenía otras dos portadas, un la de la derecha, integrada hoy en la sacristía. Y otra, la de la izquierda, sumamente cambiada, por la que no se puede acceder ya, y que nos obliga a entrar por otra puerta más nueva adintelada del siglo XIX, que da acceso a la nave interior lateral izquierda.

El templo de planta rectangular formado por tres naves sin crucero tiene una cabecera triple poligonal. Sus ábsides, formados igualmente por dos tramos uno rectangular y otro poligonal, están cubiertos por bóvedas de cañón y cuatro de esfera. Ambos muy reformados con yeserías en la primera mitad el siglo XVIII, lucen, el de la derecha con bóveda sex partita de nervios con espinazo y el de la izquierda, se cubre con un alfarje en colgadizo que contrasta con el anterior de bóvedas de arista. En el presbiterio existe un baldaquíno, que se utilizó en el Pabellón de la Santa Sede, en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 y sobre todo la escultura del titular de la parroquia «Santiago», obra en madera realizada en Ecija en 1770, aunque desconozcamos su autoría.

En el ábside la izquierda tenemos las imágenes titulares de la Cofradía de las Penas, con su Cristo, obra tardogótica de finales del siglo XV, igualmente anónima, la Virgen de los Desamparados y San Juan, obras de Antonio Eslava Rubio de 1973 y 1978 respectivamente. Así mismo, en el ábside derecho se encuentra María Santísima de la Concepción, obra de Juan Ventura en 1986 y regalada por Manuel Jiménez García.La actual Sacristía, antigua Capilla de la Anunciación, se construyó en los albores del siglo XIV, y aquí se guarda un retablo de principios del siglo XVII atribuido a Pedro Freile de Guevara representando pinturas alusivas a distintos temas de la Virgen con mucho ángeles que rodean hoy una cruz tallada de madera que divide la temática pictórica en dos partes desiguales.

Es sumamente interesante en la parte superior la representación de la Inmaculada y la Presentación en el Templo sin firmar, aunque del seiscientos más o menos.

También la Anunciación de mediados del siglo XVIII, la imagen de Ntra. Sra. De la Soledad de Luís Álvarez Duarte de 1975 y un lienzo de finales del siglo XIX representando a Moisés golpeando una roca, de influencia murillesca, constituyen ejemplos claros de riqueza artística.

Finalmente en la Sacristía hay que destacar también algunos cuadros importantes, cómo el de las Animas del Purgatorio, anónimo del siglo XIX, un Crucificado de Jerónimo Mesa, manierista, Jesús Camino del Calvario, copia de Valdés Leal, y San Gregorio y Santa Lucía del siglo XVII del pintor Cristóbal Vela.

En esta parroquia siempre llama la atención la conservación del alminar de la antigua mezquita emiral, y tanto la muestra evidente de la transformación de la antigua mezquita en la parroquia de Santiago.

No voy a volver a describir ahora este alminar, ya que, el lector ha de recordar, lo hice antes, cuando al hablar del arte árabe, mencionábamos este alminar, «el más antiguo de Al-Andalus», y ejemplo vivo de respeto artístico.

 

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