Restaurante Bandolero

 

Esta «collación» se encuentra situada muy cerca del lienzo original del recinto amurallado hasta el siglo XIX de la Ajerquía y próxima igualmente a las ya desaparecidas torres de los Donceles y de Andujar.

Magdalena En nuestra investigación, sabemos que, junto a lo que hoy es la Plaza de la Magdalena, la documentación existente nos informa de la «plazuela y la calle de la Puerta Mayor » de dicha parroquia, donde desembocan la C/ Magdalena, hoy Crucifijo y Muñiz, en la documentación del siglo XIII y XIV, «Puerta Quemada», y alrededor calles de Sta. Inés, Rastrera, Ancha de la Magdalena y del Pozo, (actual Francisco Borja Pavón), y la del lado sur se denomina de Béjar, en esa misma documentación.

Hoy por hoy la antigua parroquia de la Magdalena no tiene culto religioso, aunque sirve innumerables veces de Sala de Exposiciones y Lugar para conciertos generalmente de música sacra o de carácter clásico.

Estudiada a través de la documentación bajo medieval existente, sabemos con rigor científico que fue fundada en 1375 por Rodrigo Alfonso de Armenta y Urraca Martínez, vecinos de la collación de San Andrés estudiada más arriba, y por tanto, posteriormente, no solamente a la época del Obispo Don Pascual. Sino en la época de otro Obispo de Córdoba que se llamó don Alfonso de Vargas. A este respecto, no nos cansaremos de decir, que una cosa fue la teórica fundación de las «collaciones fernandinas» y otra cosa es la fundación y construcción de sus parroquias. La parroquia, se trata de un templo de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales y su separación se realiza por pilares compuestos, sostén de sus arcos formeros. En incendio acaecido en 1990, desgraciadamente, destrozó el tejado antiguo, cuya techumbre era de madera de tracería mudéjar.

Su cabecera está formada por una capilla poligonal y dos laterales planos. Las cubiertas son de crucería gótica y sus empujes en la capilla mayor quedan contrarrestados por contrafuertes. Se ha de hacer notar que este mismo sistema de arquitectura es muy similar al de la cabecera de las parroquias de San Lorenzo y San Andrés ya estudiadas. De igual forma, muy singulares son también los pilares que forman las naves, de tipo cuadrangulares, con columnas adosadas en dos de sus frentes, en los que apoyan los arcos formeros y pilastras en los dos frentes para soportar los arcos superiores de su nave central y la de su cornisa sujetando las techumbres laterales de las otras naves.

Estas terminan siendo barrocas, por la restauración llevada a cabo en época del Obispo Don Antonio Caballero y Góngora, quien igualmente sustituyó la antigua torre por la actual.

Dichos pilares tienen también una característica importante y es que son codillados y en sus frentes se adosan tres columnas, des- tacando sobre todo la central.

Al estudiar este detalle con detenimiento, se ve claramente que aquí se ha seguido el mismo sistema arquitectónico de Santa Marina y San Miguel y su empleo, no nos cabe duda, supuso en su momento un avance estilístico, en relación a otras iglesias de otras fechas posteriores.

Su portada principal se forma por otro arco apuntado y abocinado que alterna con baquetones y escocias. Su extradós presentó en su momento bolas o capullos prácticamente desaparecidos, recordando el arco toral de Santa Marina y es uno de los motivos principales del gótico más antiguo, de flores y hojas sin desarrollar del todo. La portada septentrional se forma igualmente por arco apuntado con arquivolta formada por baquetones y alternando con escocias que forman un abocinamiento. Es sumamente importante aquí su extradós decorado con puntas de diamante. Finalmente se ha de hablar de su muro Sur, formado por otra portada que nos de un carácter científico de ello. Solamente los especialistas en arte, ya citados con anterioridad, Villar Movellán, Alberto, Dabrio Gonzáles, Mª Teresa, y Raya Raya, Mª Ángeles aseguran que, iniciada su construcción a finales del siglo XIII, se prolongó durante todo el siglo XIV, hasta que a mediados del siglo XV I, He de medio punto, cuya rosca se constituye por distintas escocias de las cuales, la más cercana a su intradós se realizó decorándola con zigzag, mientras que su arco queda enmarcado bellamente por un alfil adornado con puntas de diamantes.

En relación a este estudio, la historiadora Jordano Barbudo, Mª de los Ángeles, en su obra. «Arquitectura Medieval Cristiana en Córdoba. Desde la Reconquista al inicio del Renacimiento» (Servicio de Publicaciones Universidad de Córdoba. Córdoba 1996), de la que estamos tomando muchas de las ideas aquí citadas, al referirse a esta portada que nosotros consideramos de vital importancia en el estudio de este monumento, dice lo siguiente: «En esta portada se produce una conjunción de elementos cristianos y musulmanes, de lo cual es prueba evidente el alfil a base de puntas de diamante. Tanto este motivo como el zigzag se deben a la persistencia del románico, aunque también se dieron durante el gótico inicial y son una muestra de arcaísmo de esta arquitectura fechada, principalmente, en el siglo XIV. A este respecto quiero recordar al lector amigo y visitante de Córdoba, que estamos tratando la transición del Románico al Gótico, ambos estilos tardíos en Córdoba, aunque fueron ellos, tal cómo estamos demostrando, los estilos propios de las parroquias de esta época y que a su vez son ejemplo de la riqueza cultural y artística de nuestra ciudad.

 

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