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Esta «collación» es uno de los ejes más importantes de la ciudad y se sitúa en lo que hoy se llama El Realejo, barrio éste, que ya estudiamos desde el siglo XIV. Está perfectamente definido en el Plano de los Franceses, prolongando la C/ Real de San Lorenzo, cerca de la parroquia con el mismo nombre que describiremos a continuación, (hoy Mª Auxiliadora) y que partía de la Puerta de Plasencia en la Baja Edad Media continuando por Mayor de San Lorenzo, (hoy Sta. María de Gracia, hasta San Pablo y la Plaza de San Salvador, donde se encontraba la antigua Puerta de Hierro cristiana, o la antigua Puerta de Bad al-Yabbar en época árabe.

San Andrés La Parroquia con el mismo nombre, aunque realmente de la misma época llamada «Fernandina», se asienta sobre restos de una basílica visigoda a la que se llamó de San Zoilo.

No obstante, su exterior, en ningún momento llama la atención como iglesia del medioevo, ya que, su fachada principal fue construida en una reforma del siglo XVIII, y por ello, su portada es una composición arquitectónica de estilo barroco, con un vano de medio punto entre pilastras y un entablamento partido en el que campea el escudo del obispo Siuri y una imagen de San Andrés, su titular, en una hornacina.

En relación a esta obra se ha de decir que, de la «fernandina» antigua solamente quedan el ábside central, una capilla funeraria, la portada de los pies y de la base de la torre.

Se puede decir que la iglesia actual es del siglo XVIII, porque, el obispo don Marcelino Siuri donó 18000 ducados para su reforma, construyéndose la iglesia actual.

Concluida la reforma el 14 de febrero de 1733, conserva aún la cabecera original, con grandes transformaciones, en el que el ábside primitivo, es hoy la capilla del Sagrario. A la hora de analizar el interior de San Andrés es muy importante seguir un criterio artístico serio, como el que, se sigue en una gran obra, novísima por cierto, y que nos está permitiendo dar al lector de este trabajo, y al visitante de estos monumentos, una mejor visión de las cosas. Me estoy refiriendo a la «Guía Artística de Córdoba y su provincia», cuyos autores Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González y María Ángeles Raya Raya merecen todo nuestro respeto y admiración. En el caso de San Andrés transcribo de ellos los siguientes renglones que son verdaderamente claves para entender mejor dicha parroquia.

«La iglesia es una construcción de mampuesto, ladrillo y piedra, de planta rectangular, tres naves de tres tramos, cabecera recta y crucero. Las cubiertas son muy variadas, empleándose bóvedas de aristas en las naves y el presbítero, de cañón con lunetos en los brazos de la cruz y bóveda vaída en el crucero.

El coro se sitúa a los pies, sobre el último tramo de la nave de la derecha, formando una balconada abierta a la nave central. La Sacristía, situada en la cabecera del templo, es de planta rectangular y se cubre con bóveda de cañón».

La obra principal de esta parroquia, dada su majestuosidad, es el retablo del altar mayor, trazado por el gran Pedro Duque Cornejo, autor del Coro de la Catedral, aunque la manufactura de esta obra la ejecutara en el 1753, Teodosio Sánchez Cañada.

San Andrés De madera policromada, permitió realizar una gran obra compuesta por una base o cuerpo, desde donde arrancan tres calles de abajo hacia arriba rematadas en un ático, que finaliza en un medio punto. Las esculturas principales son, San Andrés como titular, en la hornacina central, San Miguel y San Rafael, obras todas de Duque Cornejo, mientras que la Virgen de las Nieves, de candelero es obra mucho más moderna, y en lo alto del propio altar, las figuras del Crucificado y los bellos ángeles, son, igualmente, del mismo Duque Cornejo.

Son importantes también los lienzos, en su mayor parte del siglo XVII. La Virgen con el Niño y los ángeles. La imposición de la casulla a San Ildefonso, de Juan de Penáosla y en lado derecho la Virgen de las Angustias que reproduce el grupo de Juan de Mesa, lo mismo que, el Jesús Nazareno que se realiza en el 1650.En el crucero se ve un retablo de columnas y estípites con espejos, todo característico del barroco andaluz. Esta capilla perteneció a la familia Hoces, está presidida por el altar de Nuestra Señora de los Ángeles, fechada en el siglo XVIII.

Las pinturas laterales representan a los mártires Acisclo y Victoria, mientras que en el ático, un crucificado se ve acompañado por dos escudos heráldicos de la propia familia de los Hoces. Frente al crucero se encuentra la Capilla del Sagrario que es el origen verdadero, con su ábside central, de la antigua iglesia fernandina, transformada en Capilla Sacramental a principios del siglo XVIII.

En un análisis serio y profundo del valor artístico que en esta parroquia se atesora, hay que decir que es una de las más importantes por su riqueza interior. Un ejemplo de lo que aquí estoy diciendo, es el retablo de la Asunción, datado en 1540, aunque anónimo al parecer, donde destacan los relieves que representan la Adoración de los Pastores, la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Misa de San Gregorio. Preside el altar una talla de la Inmaculada, acompañada con pinturas de tabla, siendo las dos inferiores, la Anunciación y la Adoración de los Reyes Magos, mientras que, los superiores representan a San Lorenzo, San Esteban, San Francisco, Santo Domingo, San Andrés, San Juan Bautista y la Magdalena, todos ellos presididos por  un buen Calvario en escultura que luce en el ático superior. Cercano a la capilla del Sagrario se admira también un lienzo de la Virgen con el Niño del siglo XVII, aunque anónimo también de manufactura italiana, que juegan bien con un San Juan y San Felipe, obras manieristas de la primera mitad del siglo XVII, aunque en este caso de escuela andaluza. Igualmente es importante en la sacristía de la Capilla del Sacramento, un Crucificado de Juan de Pañalosa, firmado en 1610.

El retablo de la Virgen del Buen Suceso es, igualmente, otra de las grandes obras de esta parroquia de San Andrés, realizado en madera policromada en oro y color rojo y dedicado a San Antonio de Padua.

En la actualidad este altar sirve a la imagen de candelero ya citada, fechada en 1636,, que fue titular de la ermita y hospital del Buen Suceso, junto al arroyo de San Andrés. Otro retablo de estética neoclásica está dedicado a San Juan Nepomuceno del siglo XIX, en el que se venera la Virgen del Pilar, teniendo a sus pies una urna acompañada, también de otra imagen de la Virgen arrodillada, en este caso, la Inmaculada Concepción del siglo XVIII.

Otra capilla importante en esta parroquia es la cerrada por una reja del siglo XIX atesorando las imágenes de la cofradía del Buen Suceso. Su Nazareno del siglo XVII, muy restaurado está acompañado por la Dolorosa, San Juan y la Magdalena y María Santísima de la Caridad, esculturas estas últimas de finales del XX. Otra gran obra en esta fernandina es el lienzo del siglo XVII representando a Jesús Nazareno ayudado por el Cirineo, obra igualmente anónima. Al sur de la misma nave se encuentra el retablo de Nuestra Señora de las Nieves, en el que se venera ahora la Virgen de la Salud y Consuelo, de origen jienense de finales del siglo XX. Es sumamente interesante el retablo articulado decorado con estípites y hojarasca barroca, procedente del desaparecido y Santo Domingo de Silos y del hospital de Ntra. Sra. de las Nieves, cuya imagen se sitúa en el centro. A sus lados, San Antonio de Padua (s.XVIII), aunque sin Niño y San Juan Nepomuceno (s.XVIII), coronados ambos por una pintura del siglo XVIII igualmente, en lienzo, representando un San José con el Niño, de un buen estilo barroco.

El lado del crucero alberga el retablo de San José, talla barroca de Teodosio Sánchez Cañada (año 1740). Su hornacina está presidida por el titular, mientras que la parte algo muestra una pintura que representa a Pentecostés decorado con flores. Así mismo, los lienzos de Santa Ana enseñando leer a la Virgen, San Andrés. San Martín y Santo Domingo, son igualmente importantes desde el punto de vista pictórico.

 

 

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