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Situada dicha collación, en el corazón mismo de la Villa, en el famoso Plano de los Franceses, que todo cordobés debe de conocer. Ésta, se encuentra en la C/ Concepción, a la que se entra por la antigua Puerta de Gallegos en el lienzo Oeste de la antigua muralla, primero romana y después árabe para enlazar con la C/ Gondomar y salir a la actual Avda. del Gran Capitán.

Desde el punto de vista histórico, la primera noticia que tenemos de la construcción de su parroquia, data del 12 de marzo de 1264, cuando una carta de comisión del cabildo catedralicio enviada al obispo don Fernando de Mesa, pide los préstamos oportunos para su construcción. En el 1357 debió de haberse concluido ya que, Iñigo Ruiz dispone, se le entierre en su capilla mayor de la Cofradía de San Nicolás.

San Nicolás de la Villa En nuestra investigación, hemos encontrado un documento fechado en 1367, por el que el Rey Enrique II de Trastamara ordenó a los alcaldes, alguaciles y trece caballeros buenos de Córdoba, dejarán acercar el heredamiento del Ochavo de San Nicolás que poseía la iglesia en Villafranquilla de la Campiña, «dada la escasez de cosecha, pues lo tenían para la obra y ornamentos de dicha iglesia» (Nieto Cumplido M. Corpus Medievale Cordu.).

De esta documentación se desprende que, aunque la collación data del siglo XIII, la construcción de la parroquia no comenzaría hasta la primera mitad del siglo XIV.

Su planta de tres naves con una cabecera compuesta por tres capillas rectas, nos permiten estudiar bien la transición del románico al gótico, ya que, sus naves, de las que destaca, principalmente, la central, están separadas entre sí, mediante muros armados, cuyos arcos cabalgan sobre pilares románicos sustentando una techumbre de madera, de estilo mudéjar, que llama poderosamente la atención, mientras que las naves laterales poseen sus techumbres góticas, ocultas por las bóvedas barrocas que contrastan enormemente, y que según mi criterio, afean el monumento.

La torre que flanquea la portada fue construida en el siglo XV aprovechando el antiguo alminar islámico de la mezquita, aunque el cuerpo de campanas actual nada tenga que ver con la época inicial de construcción bajo medieval, ya que es del siglo XVIII y restaurada en el siglo XIX.

San Nicolás de la Villa Tiene dos entradas distintas. La más antigua, original fernandina está precedida por un pórtico, con arcos de medio punto sustentado por columnas de acarreo al estilo islámico emiral de la Mezquita Aljama. En este pórtico, dos pinturas, un Crucificado y Jesús de la Amargura, pintadas en 1786, decoran el mismo.

Y la portada de la torre-alminar data del siglo XVI y fue construida por Hernán Ruiz II, (1555), en la que se encuentra la hornacina que alberga a San Nicolás, sobre el cual, su remate se hizo en 1785.

El presbiterio está ocupado por el altar mayor tallado entre 1720 y 1723 por Jorge Mejía, y se forma por un banco, cuerpo de orden salomónico colosal dividido en tres calles que finalizan en su ático. Son de destacar en sus intercolumnios las esculturas de San Rafael y San Miguel, además de los relieves de San Pedro y San Pablo. El visitante tiene que ver además, en el centro el titular de la parroquia y collación que es un San Nicolás, obra extraordinaria del escultor Alonso Gómez de Sandoval, y sobre el mismo, un gran relieve que representa a la Virgen de la Asunción del siglo XVI, y que nada tiene que ver con la más cercana a la vista, otra talla anónima del siglo XVIII, sin mucho mérito artístico.

Sí llama poderosamente la atención en el remate del retablo, el calvario, en madera de estilo academicista del siglo XIX y que esculpió Manuel Gómez y Góngora.

San Nicolás de la Villa Para finalizar la descripción de San Nicolás, nada mejor que citar a Hernán Ruiz II, quien construyó en el más bello estilo plateresco cordobés, entre los años 1540-1555 la Capilla del Bautismo, en cuya portada se ven los escudos de su promotor el obispo D. Leopoldo de Austria, tío del emperador Carlos V.

Finalmente se ha de añadir que, el Crucificado en ella, muy bien iluminado siempre data del siglo XVI.

Por otro lado, la Sacristía, construida por Hernán Ruiz III (1555-1558) es plenamente renacentista y de gran valor arquitectónico.

 

 

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